RAFAEL CAÑERO

Empecé de la mano de mi abuelo, Bernabé Arjona, barbero y alumno de un maestro barbero sordomudo, que a base de mirar como lo hacía él, fui aprendiendo el oficio. Di mi primer barrido a la barbería de mi abuelo con 9 años, aprendiendo a su lado en las vacaciones escolares. A pesar de que mi abuela y mi madre eran peluqueras de señoras, nunca me interesé por dedicarme a este sector, aunque también aprendí en él mucho sobre peinados para caballeros.

Cuando cumplí 14 años comencé a trabajar como oficial en la peluquería de mi abuelo y con 21, logré abrír al público mi primera barbería.

Desde ese momento, me fui preparando para dar más y más servicios diferentes, como depilación, quiromasaje y nutrición. Por desgracia, el hombre de aquellos años, no era muy receptivo a la tendencia de los cuidados masculinos, y costaba contar con clientes que solicitaran servicios más allá del “corte de siempre”.

Afortunadamente, esto ha cambiado, y ahora podemos desplegar un amplio abanico de servicios cada vez más interesantes para la mayoría de los hombres.

Actualmente tenemos una tarifa de precios con 58 servicios distintos, algo impensable hace un tiempo. El “Estudio de tatuaje” ha sido lo último en incorporarse a nuestra barbería.

Hace varios años, algunos compañeros me pedían que les enseñara a ejecutar ciertas técnicas, y fue a partir de ahí, cuando me inicie , impartiendo formación por numerosos lugares de España y México.

Actualmente, después de varios premios en distintas “BARBER Battle”, sigo pensando que el mayor premio que he recibido como profesional, es el de poder dedicarme con pasión a lo que más me gusta.

Rafael Cañero Barberalia

LA ROSA LÍQUIDA